¿Cómo prevenir lesiones y mejorar tu rendimiento si sos corredor?

3 claves para entrenar mejor y sostener el proceso

Lic. Erik Hughes

Correr es simple, pero hacerlo bien requiere atención a varios factores. Si te interesa mejorar tu rendimiento, prevenir lesiones y disfrutar del proceso, este artículo es para vos.

1- La pirámide del recovery: primero, las bases

Antes de pensar en técnicas avanzadas o herramientas sofisticadas, tenemos que mirar las bases de la recuperación:

  • Descanso y sueño adecuados
  • Hidratación y alimentación balanceada
  • Salud mental y gestión del estrés

Si alguna de estas áreas está fallando, ni el mejor plan de entrenamiento funcionará al 100%. Por eso, siempre recomendamos revisar estos pilares y, si hace falta, buscar apoyo profesional.

2 – Entrenamiento de fuerza: tu aliado

El entrenamiento de fuerza es uno de los grandes aliados del corredor. ¿Por qué?

Porque mejora el control y la capacidad de movimientos y grupos musculares clave, como los estabilizadores lumbo-pélvico o los estabilizadores del tobillo y la planta del pie.

Trabajar glúteos, core y pies ayuda a prevenir lesiones tan comunes como la fascitis plantar o las molestias de cadera además de ayudarte a ser más eficiente al correr.

 

3 – La carga: más que solo el entrenamiento

Cuando hablamos de carga, hablamos de dos cosas:

  • Carga externa: el entrenamiento programado (volumen, intensidad, frecuencia).
  • Carga interna: cómo responde tu cuerpo y mente ante ese entrenamiento (adaptación, fatiga, estado emocional).

Una misma sesión puede sentirse fácil o pesada según tu contexto personal: sueño, alimentación, estrés laboral. Por eso, no se trata solo de seguir un plan, sino de entender tu cuerpo y regular la carga según lo que necesites.

 

¿Y cómo se entrena entonces?

El cuerpo no se adapta al entrenamiento por arte de magia: se adapta cuando lo desafiamos y luego le damos el tiempo suficiente para recuperarse.

Por eso, la sobrecarga progresiva es la base de cualquier planificación seria. ¿En qué consiste?

  • Subir la exigencia de forma controlada: aumentar el volumen, la intensidad o la complejidad del entrenamiento de manera planificada, nunca por impulso. Eso significa sumar kilómetros, ritmos o carga de trabajo en función de cómo va respondiendo el cuerpo.
  • Dejar espacio para la recuperación: el entrenamiento sin descanso solo acumula fatiga. Es durante la recuperación donde el cuerpo se adapta y mejora.
  • Ajustar la carga si algo no va bien: si el cuerpo responde con signos de fatiga excesiva, molestias o bajo rendimiento, es una señal de ajuste. Más no siempre es mejor.

 

Ojo con las expectativas

El entusiasmo es un gran motor para empezar a correr… pero también puede jugar en contra si te hace querer “todo ya”.

Un estudio de seguimiento1 en corredores amateurs mostró que:

  • El 63% tuvo alguna lesión en sus primeros dos años de práctica.
  • El 83% de esas lesiones ocurrieron en el primer año.
  • La causa más frecuente de abandono fue la lesión.

Por lo que controlar la expectativa y la motivación inicial para avanzar paso a paso y darle tiempo al proceso es clave para disfrutar el deporte en el largo plazo.

 

¿Qué nos llevamos de todo esto?

  • Entrenar la fuerza te prepara para soportar mejor la carga.
  • Controlar la carga interna y externa te ayuda a prevenir lesiones.
  • La autogestión y el autocuidado son fundamentales para sostener el proceso.

Si tenés dudas o querés trabajar tu plan de entrenamiento con un enfoque integral, no dudes en consultarnos.

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Lectura recomendada:

  1. Messier, S. P., Martin, D. F., Mihalko, S. L., Ip, E., DeVita, P., Cannon, D. W., … & Seay, J. F. (2018). A 2-year prospective cohort study of overuse running injuries: the runners and injury longitudinal study (TRAILS). The American journal of sports medicine, 46(9), 2211-2221 https://doi.org/10.1177/0363546518773755