¿Por qué, cómo y para qué?
El running es un deporte cíclico, repetitivo y exigente. Cada paso implica el impacto de hasta 3 veces el peso corporal. Por eso, un cuerpo fuerte no solo corre más, sino que tolera mejor la carga, ahorra energía y reduce el riesgo de lesiones como tendinopatías o síndrome patelofemoral.
Hoy sabemos que los porcentajes de 1RM (una repetición máxima) varían día a día por el descanso, el estrés o la fatiga. Medir la velocidad con la que movés una carga es más preciso para controlar la intensidad.
Ejemplo: Si un peso que el lunes te parecía «moderado» el viernes se siente «muy pesado», no estás en la misma zona de entrenamiento, aunque la carga sea igual.
Una buena sesión para corredores incluye:
El entrenamiento de fuerza no compite con el running, lo potencia. Si corrés, querés correr mejor o ayudás a otros a hacerlo, entrenar la fuerza de manera estratégica y específica es indispensable.
En Pro-Life desarrollamos programas individualizados de fuerza para corredores, tanto en procesos de rehabilitación como en etapas de rendimiento. Consultanos y potenciá tu carrera.